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El canto de un silencio
a la inocencia victimada
Oh corazón! por más que grites este camino no te darán.
En el umbral de la inexistencia, únicamente, te citarán.
En el umbral de la inexistencia, únicamente, te citarán.
Y están sus aves, en tanto tengas alas y plumas
plumas y alas te negarán”
Yalal ud-Din, Rumi
Adagio
Este silencio hosco
de la sangre – río corriendo,
como este verso
que nada dice, donde tirita todo.
I
Un vaso, aquí, a mi lado,
un bazo, allá lejos, estallando.
Si justo es perder el anonimato
por protestar al ángel caído
en su itinerario brutal;
vale la pena asumir ese cargo.
Desplegarlo sin vivirlo
pero viéndolo,
y aún más infame,
imaginándolo.
Si en conciencia,
somos sólo un viso
de todos los lamentos
y todas las sonrisas
de los desdichados.
II
Caen otras bombas,
y otros niños las pisan.
Mientras, detonamos cohetes,
triviales ritos de una tribu que olvida,
y pasa sin dejar huellas
de cenas por mecenas,
de oros por triunviratos;
¡Que siga la fiesta!
mientras no nos roce un gramo
- este es el sumario -
III
Pero, al rozarle las rosas
una granada,
en su virtuoso jardín
-inmutable y perfecto -
cae todo lo permitido,
y los olvidos desandados
se le vuelven a este amigo
el principal mandato;
ahora, ha cambiado,
ciego ya no está,
y siente cómo punzan los cardos.
IV
Ya abaten los silencios
aguerridos de un armamento
- nuevo y tan extraño -
de la rabia gestado
pero nacido en el desencanto;
ahora vive lo que le fue lejano
estos niños,
estos viejos
ya no son los mismos,
son del mundo bueno;
los otros,
fueron sólo un mal vestigio
de un tiempo ingrato,
en un lugar más que equivocado.
Ínterin
¡Ay!, este oficio de ser humano,
deshumaniza hasta el llanto.
V
He perdido un amigo,
un amor y un sueño;
y me quedo
con un grito ignorado
al son de los grillos
por mis niños mutilados
de sus vidas
de sus sueños
de sus miembros;
en Irak como en México
como en cualquier otro lado,
- violados
amortajados
asesinados -
¡tan inocentes!
que más míos son
en tanto no les he alumbrado.
Fínale
Se retuerce mi vientre
de mujer denigrada,
y entonces,
no hay engaño:
¡Ellos son mi canto!
“Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal, hay un lugar Nos vemos ahí. Cuando el alma yace sobre la yerba El mundo esta demasiado lleno para hablar de él Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno' No tienen sentido”
Yalal ud-Din
Rumi
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